En tan solo 523.000 kilómetros cuadrados de superficie, los 7 países de Centroamérica ofrecen 15 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Son Parques Nacionales, ciudades coloniales y culturas vivas que no podemos dejar de visitar. Rincones del planeta llenos de belleza que son herencia del pasado, para cuidar y disfrutar en el presente, y poder transmitir a las futuras generaciones.
Conservación de la naturaleza
Si buscamos joyas de la naturaleza dentro de la lista de la UNESCO, en Centroamérica encontramos cuatro Reservas y cuatro Parques Nacionales. La Reserva del Arrecife en Belice es un destino para buzos de todo el mundo atraídos por las aguas cristalinas del Mar Caribe y la riqueza de la vida en el arrecife de coral. La Reserva de La Amistad, compartida por Costa Rica y Panamá, tiene una gran cobertura boscosa donde habitan algunas comunidades indígenas y la Reserva de la Biosfera de Río Plátano en Honduras cautiva por su gran biodiversidad de ecosistemas formada por pantanos, manglares, bosques de pino, sabanas, bosques tropicales y bosques enanos y la Reserva de la Biosfera de Isla de Ometepe, que está dentro del Lago de Nicaragua vigilada por dos volcanes.
Si nos adentramos en los Parques Nacionales, encontramos dos en Costa Rica: el Parque Nacional Isla de Coco, un territorio oceánico con una gran biodiversidad, y el Parque Nacional Guanacaste, creado para la protección de los bosques tropicales en las laderas de los volcanes Orosi y Cacao. Los otros dos parques, el Parque Nacional Darién y el Parque Nacional de Coiba, están situados en Panamá. Darién es el mayor parque de toda Centroamérica y Coiba es una zona de protección de ecosistemas marinos, insulares y costeros.
Conservación de los sitios culturales
Centroamérica destaca por la fusión de sus culturas y al hablar de Patrimonio Mundial Cultural hacemos referencia a los yacimientos arqueológicos, parques, ruinas, ciudades y fortificaciones. Para conocer la Cultura Maya podemos visitar el yacimiento arqueológico Joya de Cerén en El Salvador, el Parque Nacional Tikal y el Parque Arqueológico y Ruinas de Quiriguá, ambos en Guatemala, donde encontramos algunos de los restos más importantes de esta antigua civilización y por último la ciudad de Copán, en Honduras, el asentamiento maya más estudiado y mejor conservado.
Si lo que nos interesa es la herencia de las antiguas colonias, en Nicaragua encontramos las Ruinas de León Viejo, pertenecientes a uno de los asentamientos coloniales españoles y la Catedral de León de Nicaragua, en donde descansan los restos de Rubén Darío. En Panamá podemos visitar las Fortificaciones de Portobelo y San Lorenzo, utilizadas para la defensa del ataque de piratas y corsarios y el yacimiento arqueológico de Panamá Viejo. Y no podemos olvidarnos de la Antigua Guatemala, una ciudad situada en las montañas centrales del país, famosa por su bien conservada arquitectura renacentista española.