A 35 kilómetros de San Salvador, en San Juan Opico (La Libertad) se encuentra Joya de Cerén, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en el año 1993. El lugar, que revela cómo vivían los mayas en su época, fue sepultado hace 1.400 años por las cenizas del Volcán Caldera, que cayendo a temperaturas que oscilan entre los 100 y 500 grados centígrados lograron conservar las estructuras en perfecto estado.
Un poco de historia
El sitio, un pueblo maya agricultor (del siglo VII), fue descubierto accidentalmente por el Dr. Payson Sheets. Los resultados obtenidos en las investigaciones, realizadas entre los años 1978 y 1981, fueron impactantes, ya que son muy pocos los asentamientos precolombinos que muestran con tanta frescura el quehacer y la vida diaria de sus moradores.
La visita y sus atractivos turísticos
Tras varios intentos de excavación se consiguió hacer del lugar un Museo público para mostrar la vida cotidiana de los indígenas a través de estos restos arqueológicos mayas.
Lo más interesante son las casas de los pobladores de Joya de Cerén formadas por tres estructuras separadas: los dormitorios, la bodega y la cocina, donde se han desenterrado cuchillas, piedras de moler, vasijas con restos de comida (frijoles, cacao y chiles) y platos de barro, entre otros. Las viviendas tenían sus terrenos de cultivo y en algunos casos estaban limitadas por cercos de madera.
En la actualidad hay 18 estructuras detectadas que podemos visitar dentro de lo que se considera un extenso poblado indígena, contando además de las casas, con restos de construcciones religiosas y políticas. Todas ellas están hechas de bahareque, adobe sólido y barro.
Ubicación
En el Departamento de La Libertad, en la carretera que va a San Juan Opico, en el kilómetro 36.
Cómo llegar
Se debe coger la carretera que va a San Juan Opico y de ahí 100 metros después del puente sobre el Río Sucio, se halla el desvío señalizado que le indica el sitio, a unos 25 metros de la vía asfaltada.